MISCELÁNEA. GUÍA PARA SOBREVIVIR A LAS FERIAS DE ARTE VOL 1

 

ARCO o el efecto "fan" del arte.

ARCO o el efecto “fan” del arte.

Se acerca la época de las ferias de arte, dentro de nada entraremos en medio de la vorágine del mercado. Saludos, caras conocidas, caras nuevas que te alegras de ver, otras que no tanto. Y luego los temas clásicos: la gente quejándose por las esquinas de lo mal que está “la cosa”, buscando a las galeristas retiradas a ver si las ves saludando a antiguos colegas, que cuál ha sido la pieza más cara de esa edición, que si este año también ha venido la que va vestida de flamenca, que si el acto vandálico de turno, cruzarte a los 4 famosos de la feria, (o más bien que alguien te cuente que ha visto a Letizia, Alaska, Mario Vaquerizo, La Fresh…), la caza del collector, la matanza de los directores de museos… En fin, las ferias de arte son en sí mismas una aventura a la que conviene ir preparado.

Con esta breve guía pretendemos daros las herramientas esenciales para que no muráis en el intento. Este es solo el Volumen 1, para cuando hayamos terminado tendréis toda la información para si no salir ileso, al menos no salir muy dañados.

Hoy hablaremos de nosotros como público, nuestras características, riesgos y necesidades. Según vuestro caso, aquí tenéis nuestras indicaciones:

Si eres un estudiante de arte/historia del arte/humanidades relájate. No es oro todo lo que reluce, pero me alegra profundamente que te plantees ir a las ferias, así sabes desde ya, que nada de lo que te cuenten en la facultad te va a servir de mucho en el mundo real. Disfruta de tu inocencia y ve apuntando nombres y caras, y comienza a pensar en qué galerías vas a pedir hacer unas prácticas por 0 euros y mucho trabajo. Tranquilos, hay luz al final del túnel, pero está lejos.

Si vais como galeristas ya sabéis lo que hay, mucho material de embalaje por las esquinas, muchos saludos, algo de nervios, muchas cuentas en la cabeza (preparad las matemáticas rápidas para ver hasta dónde podéis bajar el precio sin que os salga a pagar), mucha terapia psicológica para con vuestros artistas y un baño de confianza en uno mismo y en lo que lleva. Consejos: nada de chapuzas, colgad bien las obras, controlad la iluminación si es que podéis, nada de corregir las cartelas con typex (sí sí, yo he visto eso y vosotros también) nada de comida por las esquinas, ni los zapatos quitados debajo de la mesa. Controlad a vuestros interns si es que les dais la magnífica oportunidad de ir a la feria, cuidadito con lo que dicen. Siempre es agradable acercarse a un stand y ver que la gente tiene ganas de hablar de sus artistas y sus piezas. Un poco de entusiasmo, buenas piezas y a disfrutar hasta el final (incluido el día abierto al público general, no seáis clasistas) ¡Ánimo señores!

Si sois artistas solo haré una humilde recomendación, que puede o no parecerme bien, pero que sin duda ayuda: Socializad, socializad y socializad. Sí, así son las cosas. Id, saludad, hablad con la gente, estad en contacto continuo con vuestro galerista (sin freírle la vida, por favor, que suficiente tiene ya con lo suyo), conoced a la gente que os puede comprar, criticar, exponer o dar un premio/beca. Y también que conozcan vuestra cara, que tengan la oportunidad de hablar con vosotros. Y disfrutad vosotros de la conversación, de poder ver lo que hacen vuestros coetáneos, de qué ocurre en otros lugares en esto del arte. No os lo toméis como que os estáis vendiendo, si no que estáis aprendiendo más.

Si sois coleccionistas, si es que pertenecéis a esa raza junto con los unicornios y los ave fénix, ¡felicidades y bienvenidos! Estáis entrando en la tierra de nunca jamás. Si yo fuera a comprar me preguntaría antes muchas cosas, para empezar si comprar arte es remotamente rentable (sobre esto último haremos un resumen y un estudio sobre la rentabilidad económica del arte próximamente). Una vez decidido a hacerlo independientemente de su rentabilidad o de si tu pareja te va a matar por meter otra pieza más en casa, probablemente seas ya un experto en esto y no necesites nuestros consejos, pero no está de más recordar: Lo más importante es estudiarte bien la feria antes de ir, y tal y como deberíamos de hacer cuando vamos a comprar ropa: ir a tiro hecho, es decir, definid claramente qué buscáis e id a por ello. Está bien verlo todo, o al menos todo lo que se considera interesante, pero cuidado, porque antes o después empezarán a picar los dientes…demasiadas golosinas, o demasiada decepción. No os dejéis arrastrar por las sensaciones extremas y cuidado con las dimensiones y las necesidades de conservación. Se de una que se compró una escultura que no le cabía por ninguno de los pasillos de su casa, y de alguno que compra dibujo a lápiz sobre papel y lo pone frente a un ventanal… no por Dios, no.

Si sois directores de museos (tú y tú) casi me preocupáis más que todos los anteriores juntos. Asumidlo, hagáis lo hagáis, compréis lo que compréis se os va a criticar en los pasillos y fiestas. En cualquier caso, ya sabemos que “la cosa” está fatal, pero un poquito de riesgo y novedad no mató nunca a nadie… salirse del circuito establecido es siempre buena idea. Incluso ir a algunas de las ferias o espacios menores, os daría puntos y tendríais más amigos entre el pueblo llano. Ahí dejo la idea para que os lo penséis.

Si perteneciste a todo este jaleo, pero ahora has pasado a ser un crítico externo y comprador esporádico, disfruta del mal ajeno y alégrate de tu libertad mientras que por alguna extraña razón, te da el síndrome de Estocolmo cuando echas de menos pertenecer a esta pequeña mafia.

Si eres pareja o acompañante de alguno de los arriba nombrados, espero que al menos te hayan regalado la entrada a la feria. Ármate de paciencia. Para tu consuelo has de saber, que puedes pasarte por las tiendas de las librerías de arte, que siempre tienen libros llamativos y monerías, y que en todas hay un stand de cerveza/sushi/vino en el que puedes pasar el rato y en el que probablemente conocerás a más gente que tu acompañante en los pasillos centrales.

Si simplemente no sabes cómo has llegado allí o de alguna manera mágica un pase VIP ha terminado en tus manos, las respuestas a tus preguntas probablemente sean: tienes un amigo que trabaja en un centro de arte/galería, o  alguien te ha confundido con un verdadero VIP o el año pasado preguntaste por el precio de una pieza y se piensan que realmente puedes ser un comprador, o bien, a ti a lo que te han invitado es a una de las fiestas post. No hacía falta que fueras hasta la feria para beber por la cara.

Suerte, allí nos vemos.

 

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