MISCELÁNEA. ¿POR QUÉ EN LA VIDA REAL LILY NO SERÍA ART CONSULTANT? – CÓMO CONOCÍ A VUESTRA MADRE

The Ashtray - HIMYM “>Disclaimer/Aviso para navegantes. Si habéis leído el título de este post, y no sabéis de qué va, es que os habéis perdido una de las series de televisión claves de los 2000. No todo va a ser arte, así que antes de nada, buscadla en internet y desconectad vuestra vida, porque la serie duró 9 temporadas.  Temporadas completas de la serie Ahora bien, si sois de aquellos que sienten que están en deuda con internet y los capítulos online, recordaréis que en uno de los episodios, Lily se convierte en art consultant de “El Capitán” (“The Captain”). En su día ya me pareció surrealista la historia: Una artista frustrada que da clases de dibujo a niños de infantil, conoce a un rico coleccionista si mucho criterio (ahí le dieron el toque de realidad), a través de un amigo suyo cuya exnovia es la exmujer de este coleccionista. Ya vamos mal. Pero aquí no acaba la cosa, la historia de cómo él se da cuenta del ojo prodigioso de ella para el arte es también divertida: la chica aconseja la compra de un cuadro porque “le gustan más los colores” (o alguna razón parecida) y este la compra siguiendo su recomendación. Un año después el artista ha subido como la espuma y la obra se revaloriza increíblemente. Yo no se si la influencia de los asesores funciona igual de bien para todas las series, pero si esta es la media, llevo viendo estupideces imposibles media vida.

Como digo, ya en su día pensé “¡Sí hombre!” Pero después de conocer a un art advisor de verdad, la cosa roza el chiste malo. Es como ir a ver Armagedón con un astrofísico o con un geólogo, que te la estropean. Veamos, ¿Qué es un art consultant? ¿Es una persona que se dedica a decir “compra este cuadro que me gusta mucho y tiene un mensaje y un concepto muy innovador y te va a quedar genial en el dormitorio”? No. Eso es un rico con el criterio un poco confuso (o un interiorista).

Un art consultant es una persona que definitivamente tiene una cualidad para apreciar el arte, que lo conoce y que se ha formado un gusto estético. Estas son características que puede compartir con un buen comprador o coleccionista. Pero además el art consultant conoce bien el mercado del arte y lo comprende. Le conocen y sabe quién es quién dentro del ámbito en el que se maneja. Sabe qué obras se han vendido recientemente, a quién, qué artistas han pasado al mercado secundario, que tendencia hay, quién se revaloriza y por qué. Además conoce bien a su cliente, las características de su colección, la finalidad de su colección, las necesidades espaciales y de conservación de cada pieza, y por ende los gastos añadidos a su precio que se derivan de su adquisición. Además debe de saber mover las obras adquiridas por su cliente si es que este lo desea para ayudar a revalorizar o mantenerla activa en el mercado. Vamos, un art consultant es una persona que comprende el arte no solo como el resultado matérico de una mente creativa, si no que también lo observa desde el punto de vista económico y como valor de mercado.

No quiero transmitir con esto que los art consultants sean la base en la que sustentan los especuladores del arte (flippers). Pero sí son la gente a la que debes llamar si quieres adquirir una obra concreta o en general te interesa un artista o estilo, pero no sabes qué comprar, cómo comprar y a quién comprárselo. Así que por vuestro bien, si contratáis un art consultant, aseguraros de que además de saber de arte, color, técnicas y modas, sepa mucho de números, de inversión, de gastos asociados, que esté absolutamente al día de las transacciones de arte que ocurren, de cómo evolucionan artistas y galerías y que conozca y le conozcan muy bien dentro del mercado en el que os movéis.

Por lo tanto, aunque he sido una fiel seguidora de la serie, la historia de Lily es tan improbable como la cantidad de veces en 9 años que se cruzó Ted a la futura madre de sus hijos en una ciudad tan grande como Nueva York.

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