OBRAS. #TBT A UN MAR DE CHOCOLATE. DIETER ROTH

Chocolate sea - Dieter Roth

Chocolate sea – Dieter Roth

Comenzamos una costumbre, obras que vimos y que nunca se borraron de nuestra mente.

Empiezo así: Cuando tenía 10 u 11 años me llevaron de visita a un museo en el que había una exposición temporal de la cual sinceramente no recuerdo gran cosa. Paseaba por las salas mientras mi madre me explicaba y me leía cosas de los textos que se podían recoger a la entrada.

Recuerdo una de los espacios en los que había varias piezas, un foto de un globo hinchado con aliento de artista, una lata con mierda de artista (ay Manzoni)… Pero hubo una pieza que me llamó poderosamente la atención. Una cantidad de chocolate ingente apilada pastilla sobre pastilla, y entre estas, escondidas se encontraban unas tiras de papel escrito a máquina.

La pieza estaba protegida por una vitrina. Recuerdo pensar que algo muy importante tienes que estar haciendo para tener todo ese chocolate y preferir crear con una obra de arte en lugar de comértelo.

Dieter Roth despreciaba lo bello (y eso que fue decorador…) usaba la ironía, lo desechable, lo biodegradable. Fue parte de varias tendencias artísticas y gustaba de usar materiales poco ortodoxos. Su estudio y sus piezas con queso, yogurt, chocolate o excremento terminaban oliendo mal, incomodando, y por eso quizás también atrayendo.

Pero yo todo eso no lo sabía a los 10 años. Yo solo me quedé mirando aquel montón de chocolate viejo, que aunque se parecía al de casa cuando le daba el sol y luego se secaba, pensé que seguramente se podría comer igual. Una vez superado el impacto de la gula (si es que lo llegué a superar), recuerdo fijarme en esas tiras de papel escrito. que sobresalían por los lados, y se dejaban ver entre los trozos caídos de las capas superiores. Mi madre me explicó que el chocolate estaba así porque se biodegradaba (como los calabacines en la nevera cuando no nos los comemos a tiempo) y que con el tiempo las bacterias lo van consumiendo hasta que se reduzca a polvo y poco más.

Claro. Con el tiempo se podrá leer el mensaje entero. Entendido.

Las tiras de texto y el chocolate

El caso es que la visita terminó y yo pasé un rato pensando en aquella historia. ¿Habría algo escrito debajo de los ricos trozos de chocolate que terminarían siendo un montón de basura? ¿Cuánto duraría?

En contra de la idea de Roth, que era más bien investigar el poder de la decadencia sobre el chocolate y el papel, la obra está expuesta como digo dentro de una vitrina, con temperatura y luz controlada, y evitando toda clase de bichos que aceleren el proceso para poder conservarla en el mejor estado posible.

Que incongruencia, ¿no? Conservar en el mejor estado posible algo que está hecho para que se pudra.

La parte bonita de la historia, es que nunca me olvidé de ella. Hace un año y medio o así, había quedado para ver a una amiga y como me sobraba tiempo decidí entrar un rato al museo. Paseé por las salas casi vacías y de pronto paré. Tuve que forzar la vista, ahí estaba. Más vieja a pesar de la cosmética que la conservaba, menos atractiva, más reveladora. Absolutamente increíble.

Ya no me pregunté por qué no se habría comido el bueno de Dieter aquel chocolate. Me quedé mirando, tampoco quería mucho más de ella. No, no me hubiera gustado tocarla, ni olerla, y en teoría la hubiera preferido “sin conservantes”, como la crearon. Pero quizás de ese modo nunca nos habríamos vuelto a ver.

Así que simplemente la contemplé de nuevo, hice una foto y me fui.

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